Ir a disfrutar de un partido de Baloncesto “Profesional” en el Parque
Naciones Unidas se ha convertido en toda una odisea, en una especie de
fusión entre las películas Destino Final y los Juegos del Hambre.
El
parto sin anestesia inicia con la compra de la entrada,
interminables colas, policías armados hasta los dientes, pasas sol,
calor hambre y todo para comprarle una entrada a un revendedor por el
triple del precio real. Con la mirada cómplice de estos Robocop
endógenos de la Policía, ¿alguna vez han visto que detengan a un
revendedor?
Este
martes vivimos uno de esos capítulos dignos para ser televisados en un
programa de Televen, postergado un partido de BALONCESTO porque la
lluvia mojaba el tabloncillo, 100% Venezuela. Lo mismo
sucede en Parque Miranda con las goteras que hay. Vergonzoso.
Mientras
se está jugando el tercer abierto del año en Wimbledon donde su cancha
central tiene un techo retráctil que impide la suspensión de un partido
por lluvia y en el Marlins Park de Miami también el techo se corre
cuando hay amenaza de lluvia, en las Naciones Unidas tuvimos que esperar
hora y media viendo a los muchachos “Coletear el piso” para ver un
partido de baloncesto.
A
todas estas, en las gradas la gente tenía hora y media más para
consumir alcohol, ya sabíamos que sucedería si había alguna decisión
arbitral que no fuese a favor de Cocodrilos o si por desgracia de los
niños y mujeres a ahí presentes ganaba Marinos, como en efecto ocurrió.
Destino Final, volaron sillas, estampida de animales sin importar a
quien derribaban a su paso, el mejor estilo de Jumanji.
Y es
que el Parque Naciones Unidas es una muestra a escala del país que
tenemos actualmente, revendedores igual a corrupción, impunidad,
lanzaron botellas y sillas al final del juego y nadie fue detenido, el
techo se cae a pedazos y retrasa los partido, en el país se va la luz,
el agua, hay huecos en todas las calles, y un largo etcétera, pagamos
para ver ese bochorno de espectáculo, pagamos impuestos para resultados
invisibles.
Estamos
muy lejos de convertir el Baloncesto (al menos en caracas) en un
entretenimiento para toda la familia. La casa de Cocodrilos
lamentablemente se ha convertido en un mal punto de referencia, todo el
mundo sabe que si pierden van a volar los vasos, botellas, hielo y
sillas. ¿Quien en su sano juicio lleva a su esposa e hijos a un lugar
así?
La
directiva de la liga se hace la vista gorda, jamás hay suspensión de
partidos, juegos a puerta cerrada, multas, NADA!! La
policía disfruta las clavadas y los triples mientras los marginales
lanzan cosas a la cancha, el techo se desploma y la autoridades ni
muestran la cara.
Así
está el Parque Naciones Unidas…. Así está Venezuela.
@sharifwp



